Carta a mamá

Discutimos aquella tarde por mis tonteras de adolescente. Y bailaste aquella noche, toda la noche, de la mano de papá.

Debo admitir que clavé mi mirada en tu sonrisa sin saber por qué. Ese 13 de diciembre de 2009 sería la última vez que te vería bailar, que te vería reír, que te vería vivir.

Y es que parece que fue ayer cuando te arrebataron sin piedad de nuestras vidas. Sin embargo, ya pasaron cuatro años y medio de vivir con este dolor. Nadie pagó por tu muerte, nadie sabe nada, ¿alguien hará algo?

Un día te asesinan frente a tus hijos, en tu casa; al otro día “condenan” al que te mató y al tercero estará libre, como si nada hubiera sucedido. Creo que estamos acostumbrados a ver las desgracias en el interior de la pantalla de un televisor; a nadie le interesa la realidad del otro hasta que dicha realidad toca tu puerta, disparan por fuera y te matan por dentro.

Mamá, no hay día que no despertemos sin pensar en tu ausencia, anhelando terriblemente un beso de buenos días, un almuerzo con “amor de mamá”, con tu aroma, los mates a media tarde con charlas insólitas y una historia antes de dormir.

Quizás no se percataron de que dejaron a una familia sin hija, hermana, esposa, madre, amiga; sin una única y gran mujer. Nos falta tu aroma por toda la casa, tus cantos en los quehaceres domésticos, tus enojos, tus peleas con papá, en fin, nos haces falta, mucha falta.

Ojalá pudiera volver el tiempo atrás para abrazarte, para mimarte, para disfrutarte y jamás soltarte. Sólo quien enfrenta situaciones como la nuestra sabe lo que realmente se siente. Dejaron un vacío enorme en nuestras vidas, imposible de llenar, y queremos tener la esperanza de que algún día se hará justicia por tu muerte. ¿Será este el momento en el que puedas descansar en paz?

Te extrañamos en cada momento y en todo lugar, y sabemos que no estás ni estarás físicamente, pero vivirás para siempre en nuestros corazones. Parece que fue ayer aquel 13 de diciembre del 2009 en el que te dispararon a matar, pero no, ya pasaron cuatro años y medio y seguimos aquí, reclamando que paguen por lo que te hicieron.

Pido justicia mamá, por vos, por Iván, por Elda, por “Conty”, y por todas aquellas vidas que nos arrebatan día a día en este país que deja libre a sus asesinos. Dios ilumine a los jueces para que esto no suceda.

Melisa Roselló